lunes, 18 de mayo de 2009

Publicidad y Crisis

El mundo civilizado, es decir, aquellos países (la mayoría del mundo occidental) que se rigen por el sistema de capitalismo salvaje, se hallan sumidos en una profunda crisis. Prácticamente todos los días nos enteramos del cierre de alguna empresa o a la quiebra de un banco o entidad financiera. Y lo que es más grave, cada día desde hace meses aumentan las listas del paro en una proporción alarmantemente creciente. Eso significa que la conciencia colectiva no está ahora mismo para muchas “fiestas”, o lo que es lo mismo, el público no está ahora mismo muy receptivo a cierto tipo de mensajes.

Y es aquí donde entramos ya en materia: el papel de la comunicación publicitaria en esta coyuntura.

Precisamente la publicidad es el lenguaje en que las empresas hablan a sus clientes (actuales o potenciales) y en muchos casos, ahora esos clientes no están oyendo lo que necesitarían oír.
Resulta casi tragicómico que en una situación de crisis muy profunda, con situaciones realmente agónicas, algunos sectores, como el automovilístico, sigan enviando mensajes a sus consumidores basados en la autocomplacencia y la frivolidad más absoluta.

Cómico desde luego resulta asociar el concepto de felicidad a la compra de un coche en cómodas cuotas de dos mil pesos mensuales, eso sí, dando una entrada de 35 mil y una cuota final mucho mayor al verdadero valor.
Entiendo que es necesario vender coches, pero quizá la consecuencia de esa postura frívola sea crear rechazo en el público y se lo merecen.

Es cierto que una situación de crisis como la actual puede ser una oportunidad para aquellas empresas que sean capaces de transmitir al consumidor el mensaje adecuado, pero no se trata de aprovechar la situación para lanzar mensajes mercantilistas y oportunistas, pues eso repercutirá negativamente y a corto plazo en la imagen y, por tanto, en los resultados de la empresa.

Es ahora cuando la empresa, y mas concretamente nosotros los publicistas que debemos ser mas responsables y respetuosos con los consumidores y con la comunicación que les dirige.
La diferencia entre utilizar unos códigos de comunicación adecuados en un contexto critico o no, puede ser significativa, tanto en términos de imagen como en resultados. Y no debemos olvidar que la imagen de una empresa es de vital importancia para su subsistencia.
Un ejemplo lo tenemos en el mencionado sector del automóvil, que debido a una comunicación equivocada sigue una imparable progresión de caída libre, mientras que otro sector, los cosméticos de lujo, aumenta sus ventas.

Evidentemente pueden ser muchas las causas, a parte de la inversión necesaria en cada caso, pero no olvidemos que no son artículos de primera necesidad y sin duda su publicidad tiene bastante que ver con sus diferentes trayectorias.
En conclusión, la comunicación publicitaria debe ser ahora más que nunca responsable y respetuosa con los consumidores y sensible a sus necesidades.

Esa es la publicidad.
No ya del futuro, sino la única que tendrá futuro.